DÍA MUNDIAL POR LA SALUD MENTAL 10 DE OCTUBRE
CULTIVANDO LA SALUD COLECTIVA
Este día 10 conmemoramos la importancia de la Salud Mental, para ello junto con el Proceso de Desarrollo Comunitario del distrito de Tetuán y la Junta de Distrito de Tetuán, llevaremos a cabo un acto reivindicativo acerca del cuidado de la Salud Mental, en el que entre otras cosas pondremos el foco sobre aquello que nos atraviesa a tod@s y que nos puede afectar a cualquiera en distintos niveles. Por eso os invitamos a compartir con nosotros de 11 a 13h en la Plaza del Canal de Isabel II.
COMPARTIENDO VULNERABILIDADES
Desde que somos niños aprendemos lo que significa ser vulnerables: nadie controla todas las facetas de su vida. Todos tenemos heridas, fragilidades y límites, pero reconocerlos no nos hace más débiles, sino más humanos. La vulnerabilidad nos iguala, nos acerca y nos brinda la oportunidad de pedir ayuda, de apoyarnos unos a otros y de crecer como personas y como comunidad.
Vivir con una enfermedad mental a veces multiplica esas vulnerabilidades: los tratamientos, los síntomas o la incomprensión social pueden afectar nuestro cuerpo, nuestra memoria, nuestras emociones y nuestra autoestima. A menudo sentimos esas dificultades en lo cotidiano: en una conversación, en un almuerzo, en un mensaje que no obtiene respuesta o en un gesto que nos gustaría compartir y no es recibido como esperábamos. Todo ello nos recuerda nuestra fragilidad, pero también nos da la posibilidad de mirarnos con compasión y de reconocer que no estamos solos.
Porque, en realidad, la vulnerabilidad no es exclusiva de quienes convivimos con un problema de salud mental: la soledad, la enfermedad, la vejez o cualquier circunstancia vital pueden hacer sentir vulnerable a cualquier persona. Lo que cambia es cómo respondemos colectivamente a esa realidad: si la sociedad es abierta, empática y resiliente, las vulnerabilidades dejan de ser un estigma y se convierten en un punto de encuentro.
Compartir nuestras vulnerabilidades es, en el fondo, compartir nuestra humanidad. Al hacerlo, nos descubrimos fuertes en nuestra fragilidad, valientes en nuestra sinceridad y esperanzados en la certeza de que la vida, con sus luces y sombras, es un camino que merece ser transitado juntos.





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