Tips para cambiar de hábitos
Un hábito es un patrón automático, repetido regularmente, que hacemos casi sin pensar y que nos permiten funcionar sin mucho esfuerzo, pero un dato importante es que son aprendidos, no innatos, por lo que podemos aprender otros nuevos.
Todos los hábitos están compuestos de:
- Un detonante que activa el hábito
- Una rutina
- Una recompensa que perpetúa el hábito
¿Y que pasa cuando los hábitos no son saludables?
Por ejemplo, cuando me acuesto tarde todos los días, cuando desayuno mal, cuando no me muevo apenas, cuando me paso horas viendo el móvil, etc. Algunos de estos hábitos están tan instaurados que pensamos que es muy difícil cambiarlos aún sabiendo que deberíamos mejorarlos. Sin embargo, si decides introducir un nuevo hábito, una vez incorporado no te costará realizarlo.
Consejos para cambiar de hábito:
Iniciar un nuevo hábito de primeras no es sencillo, pero una vez incorporado, cada día será fácil y rápido.
1. Proponte un cambio asumible, fácil y que no te estrese, si es muy complejo tu mismo lo sabotearás.
2. Ten presente porqué te planteaste cambiar de hábito, es decir, tu motivación propia, «estoy consiguiendo cuidarme y obtengo estos beneficios», esta motivación es más potente que cuando el refuerzo viene de fuera, halagos, regalos, etc. Y esto es así porque la motivación propia va asociada a un sentido de elección y de autonomía (soy yo el que decido), de autorrealización, de encontrar significado a lo que hacemos sustentado por nuestros valores personales y al hecho de tomar decisiones desde la consciencia.
3. Plantéate un cambio de hábito que puedas iniciar ya, no en un futuro, escoge un objetivo con el que puedas comprometerte en este momento y no haya impedimentos para su consecución.
4. Focaliza el cambio en el placer de realizar el nuevo hábito, por ejemplo, sustituir la merienda de bollería por nuevas frutas que no había probado y cómo me hace sentir este cambio.
5. Céntrate en un solo hábito a la vez, iniciando por algo fácil y que te guste.
6. Establece una rutina clara para tu hábito, cuando, dónde y que necesito. Este plan puede consistir en algo tan sencillo como volver caminando a mi casa 3 días en semana, o llevar un almuerzo saludable para media mañana.
7. Mientras lo lleves a cabo, recuerda los beneficios que suponen para ti de forma inmediata (comer algo sano, sentirme bien con mi cuerpo al pasear, etc) y no lo hagas con el objetivo de futuro (reducir el colesterol).
8. Dale tiempo al hábito para incluirlo en tu rutina, pero si se te está haciendo bola, que no te importe rectificar. Ejemplo: hacer pesas 30 minutos todos los días. Si ves que es mucho, puedes probar a sustituirlo por 3 veces a la semana.
9. Asume que tendrás pensamientos de tirar la toalla y volver al hábito antiguo.
10. Si algún día, no consigues el objetivo propuesto, sé amable contigo mismo y no te juzgues, porque no es fácil crear nuevos hábitos, requiere persistencia y muchas veces el día a día no es sencillo.
11. Simplifica. La ciencia dice que son los pequeños cambios de forma consistente los que se converten en nuevos hábitos.
Te dejamos algunos hábitos sencillos que podrías incluir, escoge solo uno y agéndalo en tu rutina.
- Hacer dos actividades deportivas a la semana
- Caminar todos los días 20 minutos
- Sustituir bollería por fruta
- Hacer un desayuno consciente
- Incluir el almuerzo
- Incluir la merienda
- Leer 10 minutos todos los días
- No acostarme más tarde de las 12:00
- Comer verdura por lo menos una vez al día
- Toma a menos una pieza de fruta al día.
- Prepararme el almuerzo y no comprarlo
- Tener cosas saludables para picar o (frutos secos, fruta, yogures, etc…)
¿Por cual empiezas?
Fuentes:


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